Ya estamos en Beijing (Pekín)
Son casi las doce de la noche del miércoles 20 de septiembre. Estamos en Beijing, la capital de China.
El momento del despegue del avión en Hefei ha sido especialmente emotivo para nosotros. Nos despediamos de la tierra que vio nacer a Sara, que le dio la vida. A pesar de que ya sabemos que Sara no hubiera tenido futuro en AnHui, nos ha dado la impresión de que nos llevabamos algo que en realidad pertenecia a esas tierras de las que el avión se alejaba a toda velocidad.

Y durante el trayecto entre Hefei y Beijing se ha producido una especie de milagro: Sara me ha permitido a mi, su padre, que me acercara, que la tocara, que le dijera cosas, y ella me ha sonreido con la cara más linda que he visto nunca. Ha sido un viaje divertido, nos hemos reido mucho los tres, aunque Sara solo quiere que la lleve su madre, pero poco a poco se va abriendo.

Hemos llegado bastante tarde a Beijing. Entre recoger las maletas, llegar al hotel, repartir las habitaciones y todo eso, Sara estaba muy cansada, no ha querido cenar nada y le ha costado dormirse.
Mañana empezamos una semana en Beijing, la capital en la que han residido 26 emperadores de 2 dinastias desde hace miles de años. Dicen que es una ciudad muy bonita, pero nosotros lo que en realidad queremos es volver cuanto antes a casa, con Sara.

Antes de coger el avión en Hefei hemos hecho una foto de grupo de las 10 niñas.
El momento del despegue del avión en Hefei ha sido especialmente emotivo para nosotros. Nos despediamos de la tierra que vio nacer a Sara, que le dio la vida. A pesar de que ya sabemos que Sara no hubiera tenido futuro en AnHui, nos ha dado la impresión de que nos llevabamos algo que en realidad pertenecia a esas tierras de las que el avión se alejaba a toda velocidad.

Y durante el trayecto entre Hefei y Beijing se ha producido una especie de milagro: Sara me ha permitido a mi, su padre, que me acercara, que la tocara, que le dijera cosas, y ella me ha sonreido con la cara más linda que he visto nunca. Ha sido un viaje divertido, nos hemos reido mucho los tres, aunque Sara solo quiere que la lleve su madre, pero poco a poco se va abriendo.

Hemos llegado bastante tarde a Beijing. Entre recoger las maletas, llegar al hotel, repartir las habitaciones y todo eso, Sara estaba muy cansada, no ha querido cenar nada y le ha costado dormirse.
Mañana empezamos una semana en Beijing, la capital en la que han residido 26 emperadores de 2 dinastias desde hace miles de años. Dicen que es una ciudad muy bonita, pero nosotros lo que en realidad queremos es volver cuanto antes a casa, con Sara.

Antes de coger el avión en Hefei hemos hecho una foto de grupo de las 10 niñas.